Colombianos que le quitaron la vida al Pdte. de Haití: “El plan era quitarle la vida a todos los que estaban en la casa”

por | 18/07/2021

Carlos Giovanni Guerrero, oficial del Ejército en retiro, les confesó a las autoridades haitianas que el plan inicial era “ma*tar a todos los que se encontraran en la residencia presidencial” de Jovenel Hoise, en Puerto Príncipe.

Seis camionetas se movilizaban en la madrugada del 7 de julio de 2020 por las calles de un exclusivo sector de Puerto Príncipe, capital de Haití. En la penúltima de la caravana, la quinta, se encontraba el teniente coronel (r) Carlos Giovanni Guerrero Torres, junto a los exmilitares colombianos Edwin Enrique Blanquicet, Enalber Vargas Gómez y John Jairo Suárez Alegría.

La misión de estos hombres era resguardar el perímetro de la casa del presidente haitiano Jovenel Moïse, pero no como una medida de seguridad para el mandatario, sino como una fuerza de choque que debía proteger a los mercenarios (colombianos, norteamericanos y haitianos) que entrarían a la residencia para quitarle la vida al mandatario.

En medio de un interrogatorio con la investigadora asignada al caso por el homicidio de Moïse, el coronel Guerrero, hoy capturado por las autoridades de ese país, reveló que la coordinación de dicha operación estaba liderada por los estadounidenses y haitianos (James Solages y Vincent Joseph), y los exmilitares colombianos Duberney Capador y Germán Rivera.

Aseguró que cuando fue llevado a Haití junto con los otros mercenarios colombianos, contratados por la empresa CTU (empresa de seguridad involucrada en el magnicidio), solo se les dijo que “en principio se trataba de arrestar a una persona muy importante de la política”.

No fue sino hasta las dos últimas semanas antes del crimen –según indicó a la investigadora– que se le informaron las intenciones reales de esta escalada. “La orden era quitarle la vida al presidente de Haití y a todas las personas que se encontraban dentro de la residencia.

Guerrero negó haber estado de acuerdo con dicho plan y enfatizó en que sus compañeros colombianos supuestamente tampoco lo aprobaban. Luego de una aparente reunión con los representantes de CTU, se habría llegado a la conclusión de que “solo le quitarían la vida al señor presidente”.

La confesión del teniente coronel en retiro tiene datos estremecedores. El exoficial aceptó que ingresó a la casa del mandatario haitiano, pero que únicamente llegó hasta la cocina. En cambio, delató a quienes habrían ingresado a la habitación donde dormía desarmado e indefenso Moïse con su esposa.

Señaló a Mario Palacios Palacios (prófugo) y a Mauricio Javier Romero y Duberney Capador Giraldo (ambos muertos). Otra de las confesiones conocidas por las autoridades haitianas fue la del capitán (r) Germán Rivera, quien se ha convertido en un testigo clave para entender el entramado criminal que terminó con la vida del presidente.

Por medio de la inspección de su teléfono celular, se estableció relación con la empresa CTU en las labores del personal colombiano en Haití. Fue a él a quien le llegó la orden de captura falsa contra el presidente Jovenel Moïse, de manos de Gabriel Pérez Ortiz, de CTU, quien le habría dicho que un artículo de la Constitución de Haití permitía la captura del mandatario.

El capitán (r) Rivera dijo que tampoco ingresó a la casa del presidente, pero aceptó que él “controlaba y dirigía el personal externo que tenía que prestar seguridad esa madrugada del 7 de julio a las afueras de la residencia”, lo que facilitó el magnicidio.

De igual manera, confirmó que cuando se retiró del Ejército se desplazó a trabajar a Dubái, luego estuvo en Panamá durante unos meses y, posteriormente, viajó hasta Bolivia en busca de empleo, aunque no obtuvo ningún contrato. Sobre su llegada a Haití refirió que, incluso, un hermano también estuvo en Puerto Príncipe, pero “no le gustó el trabajo y se regresó con otro colombiano”.

Sobre Rivera –un investigador de homicidios de Haití– indica que viajó con Capador y con un hombre de apellido Salamanca, quien se habría regresado a Colombia con el hermano de Rivera.

Con la confesión de estos tres exmilitares, las autoridades en Haití consideran que todos estuvieron involucrados en el magnicidio del presidente Moïse. Por ahora, lo más seguro, es que les esperen largos años tras las rejas, una historia que empezó con el deseo de obtener un buen contrato y terminó de manera aterradora con el magnicidio del mandatario.